lunes, 25 de julio de 2011

El trabajo surgiendo de la lluvia



Estaba anunciado que hoy llovería, hasta hay alerta meteorológico, con eventual caída de granizo y sin embargo toda la mañana estuvo hermoso, el sol tibio de julio entraba por mi ventana y yo pensaba qué bueno sería poder salir a disfrutarlo, no sé, tomarme un micro e irme a un pueblo de la provincia, no muy lejano pero lo suficiente como para estar sola y sin obligaciones.
 Pero de pronto, un sólo trueno y comenzó a llover, los obreros que trabajan enfrente en una construcción desaparecieron rápidamente. Ahora cesó, pero sigue nublado y dos obreros se encuentran parados en medio del pasto que estaban limpiando, supongo que esperando que vuelva a llover para no seguir trabajando, un día que se salvan del sacrificio impuesto a casi todos los hombres y mujeres del mundo para poder sobrevivir, el del trabajo. Porque están los que se salvan ya que viven de rentas de bienes inmuebles heredados, con lo cual pueden vivir sin trabajar toda su vida. Pero son los menos.
 Tengo un amigo que dice que el hombre no nació para trabajar, que como es una creación cultural es molesto, irritante y siempre es un sacrificio.
 No sé si tiene razón. Reconozco que levantarse temprano para partir hacia él y la mayoría de las veces tener que hacer algo que no nos gusta tiene realmente una gran cuota de malestar. Pero también sostengo que si uno piensa: primero en la compensaciòn monetaria que ese quehacer nos reporta, segundo, que quizás podemos hacer muy buenos amigos y a veces hasta es en los trabajos donde uno encuentra el amor de su vida, el que será quizás su compañero para siempre. En tercer lugar, se puede sociabilizar mucho en el trabajo y que le encontremos la vuelta como para que sea quizás nuestra sesión de psicoterapia.
 Yo siempre decía que para mí, mi trabajo era hacer laborterapia, sí porque en él y en las conversaciones que en medio del trabajo podía llegar a tener con mis compañeros muchas veces me desahogaba de todas mis tensiones hogareñas y trabajar entonces no me resultaba pesado.
 Todo depende también del ambiente que tenga el trabajo, si se trata de un lugar donde el equipo funciona, entonces será mucho mejor para todos. Todos trabajan cuando hay que hacerlo y relacionados unos con otros y si hay tiempo libre también es bueno compartirlos, la hora del café por ejemplo o la del almuerzo o ese ratito que todos le robamos al final de la última hora, porque ya lo damos por finalizado y entonces se produce como una especie de distensión del día, con charlas y risas y hasta chistes sobre lo que se hizo y lo que se hará mañana o lo que haremos al salir en nuestras casas.
 Por lo tanto, mi propia experiencia de años de trabajo me dice que no es tan tedioso hacerlo si uno sabe encontrarle la vuelta para que al final resulte un tiempo más o menos placentero y no una tortura diaria como lo vive mucha gente.
 Ya llueve copiosamente, los obreros se fueron todos. Y yo que hoy no trabajo creo que iré a tomarme una hermosa siesta. La tarde lluviosa hace que lo amerite.

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