jueves, 29 de septiembre de 2011

SOY LIBRE, SOY FELIZ










Estuve mirando perfiles en facebook y me deprimí, sí, porque siempre hago algo que no debiera hacer, comparo, comparo conmigo, con mi vida, con todo lo mío y a mi entender siempre salgo perdiendo. Que por qué no tengo esto, que por qué me falta aquello, que por qué no soy de otra manera, que, que y que.
 En realidad creo que es mi eterno subconsciente que se mete a decirme cosas negativas de mí misma y me convence el muy traidor.
 La verdad es que salvo algunas grandes pérdidas.... bueno, no, no puedo justificar nada, mejor no sigo porque sino voy a decir solamente negatividades. Termino aquí y listo. Esto es un blog sin nombre y bien puede ser sin palabras, sólo con imágenes, que es algo que me gusta mucho subir.

Melan.



¿No quedó hermoso? Yo no necesito fotos de familia!! Estas imágenes son mucho mejores que una cantidad de gente vieja, gorda, arrugada y desagradable!!! Esto me hace feliz, yo tengo mucho para ser feliz si quiero, tengo algo que a muchos de los que estuve viendo les falta y que estoy segurísima desearían tener, tengo... LIBERTAD!!!!!!

Melan.

martes, 9 de agosto de 2011

Angustia




Siento una gran opresión en el centro del pecho y sé bien qué es. Es angustia, angustia acumulada por no recibir noticias de alguien que quiero mucho y no quiere continuar siendo mi amor prohibido, y no quiere que yo siga siendo su amor escondido.
 Es increíble que cada vez que este hombre se aleja de este modo, esporádicamente y por un motivo insignificante a mi me provoque tamaña sensación.
 No debo permitir más que esto suceda, tengo que ser yo la que domine mi psiquis y mi sentir y no la actitud de otra persona que quizás, a esta altura, ya lo estoy pensando así, ni siquiera merezca que yo me sienta tan mal.
 Para mayor mal, soy una persona con problemas cardíacos y en estos momentos por ejemplo, siento que me duele el brazo izquierdo además de la opresión en el pecho, con lo cual no sé si se trata solamente de angustia o ya está comprometiéndose el corazón.
 Espero que no, creo que me iré a dormir y trataré de calmarme, la verdad no vale la pena sentirme así, sinceramente... no la vale...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Se terminó



Tengo frío, mucho, la casa está calefaccionada pero yo igual tengo frío, supongo que debe ser que además de los 5 o 6 grados que hace afuera de temperatura, es porque yo estoy haciendo dieta y no estoy consumiendo calorías, o mejor dicho estos consumiendo mucho menos que antes.
 El tema es que no me queda otra, no puedo esperar a que mejore el tiempo, quiero estar bien lo antes posible, porque además lo necesita mi corazón. Pero la verdad esto de estar con los pies fríos todo el tiempo no es nada agradable
 Marina canta con todas las ganas mientras se baña, me gusta sentirla feliz, no sé por qué lo está tanto hoy, pero quizás me lo imagino... el diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo dice el dicho no?
 Se está por ir al cine, por lo tanto no hay que hacer cena, lo cual me hace pensar que me voy a ir a acostar muy tempranito. Le avisé a Juanqui pero no sé por qué pienso que no va a llamar, algo me dice que el envío de fotografías el domingo no fue una buena idea.
 En fin, veremos, por ahora... la verdad no sé qué voy a hacer es tanto el frío que tengo que no puedo ni pensar...

Pasaron casi dos horas, ya no tengo frío, comí una manzana y unas cucharaditas de mermelada de kiwi, creo que la fructuosa tiene muchas calorías se me fue el frío.
Juanqui me llamó, hablamos y terminamos peleando. Siento que nadie me entiende. Siento que nadie entiende mi posición respecto de ciertos actos de mi vida que me llevaron a lo que hoy soy y a lo que hoy siento. Me dijo que me dejara de molestar con el tema de que me separaron de él mis padres, que ya pasó mucho tiempo, que hasta cuando la voy a hostigar a mi mamá.
 Con lo cual me doy cuenta que no entiende nada, que por otra parte tiene su lógica porque hemos vivido vidas demasiado separadas, él no conoce mis verdaderos dolores, no sabe de cuánto sufrí aquel quinto año de la secundaria, no sabe cuánto sufrí un matrimonio que se realizó porque no pude celebrarlo con él, Juan Carlos no sabe nada, nada de nada y sinceramente creo que no debo seguir hablando con èl ni comunicándome de ninguna manera. Creo que debo terminar para siempre esta pseudo relación que no tiene ni comienzo ni fin, porque en realidad cuándo comenzó en realidad? A los dieciseis en La Perla? Sí, seguro... y cuándo terminó? Seis meses después cuando me trajeron a Buenos Aires. Todo lo demás, los cuarenta y un años y medio restantes fueron sólo una invención mía, pura imaginación. Sí es cierto que algunas veces parecía realizarse, pero se desarmaba ni bien nos separábamos después de cuatro horas juntos. Y ahora... más de doce años sin vernos!!! No si yo  estoy loca, rematadamente loca, esto no es nada, absolutamente nada, es hablar por teléfono sin proyectos, sin sueños, sin nada. Está más que claro debe terminarse y ya!
 Debo ser fuerte, eso es lo que más debo hacer, mi hacer debe consistir en un no hacer, en no contestar, en no escribir, en no hablar, que todo se diluya en el silencio total de mi parte y así se termine, con el inmenso dolor que esto va a provocarme, que ya lo está haciendo, porque no haber entendido lo importante que fue para mí, lo terrible que fue que me separaran de él, entonces no podemos hacer nada más juntos.
 Por supuesto, ahora que lo pienso, cómo no va a pensar así si para él, ese año no significó todo un año de tristeza por mi ausencia, él enseguida buscó o encontró, no lo sé alguien con quien consolarse...
 Basta, qué mal me hizo esta conversación, me demostró que mi vida es un fracaso total, que ni siquiera él, el hombre por el que me pasé la vida llorando, mi quiso ni un poquito, qué tonta fui... desperdicié totalmente mi vida en amar y nunca nadie me amó... Quizás lo hizo Carlos, quizás lo hace, no lo sé, pero su manera es tan particular... y estamos tan lejos uno del otro en diferente sentido que con Juan Carlos, pero estamos muy lejos.
 Se acabó para mí, basta!

lunes, 25 de julio de 2011

El trabajo surgiendo de la lluvia



Estaba anunciado que hoy llovería, hasta hay alerta meteorológico, con eventual caída de granizo y sin embargo toda la mañana estuvo hermoso, el sol tibio de julio entraba por mi ventana y yo pensaba qué bueno sería poder salir a disfrutarlo, no sé, tomarme un micro e irme a un pueblo de la provincia, no muy lejano pero lo suficiente como para estar sola y sin obligaciones.
 Pero de pronto, un sólo trueno y comenzó a llover, los obreros que trabajan enfrente en una construcción desaparecieron rápidamente. Ahora cesó, pero sigue nublado y dos obreros se encuentran parados en medio del pasto que estaban limpiando, supongo que esperando que vuelva a llover para no seguir trabajando, un día que se salvan del sacrificio impuesto a casi todos los hombres y mujeres del mundo para poder sobrevivir, el del trabajo. Porque están los que se salvan ya que viven de rentas de bienes inmuebles heredados, con lo cual pueden vivir sin trabajar toda su vida. Pero son los menos.
 Tengo un amigo que dice que el hombre no nació para trabajar, que como es una creación cultural es molesto, irritante y siempre es un sacrificio.
 No sé si tiene razón. Reconozco que levantarse temprano para partir hacia él y la mayoría de las veces tener que hacer algo que no nos gusta tiene realmente una gran cuota de malestar. Pero también sostengo que si uno piensa: primero en la compensaciòn monetaria que ese quehacer nos reporta, segundo, que quizás podemos hacer muy buenos amigos y a veces hasta es en los trabajos donde uno encuentra el amor de su vida, el que será quizás su compañero para siempre. En tercer lugar, se puede sociabilizar mucho en el trabajo y que le encontremos la vuelta como para que sea quizás nuestra sesión de psicoterapia.
 Yo siempre decía que para mí, mi trabajo era hacer laborterapia, sí porque en él y en las conversaciones que en medio del trabajo podía llegar a tener con mis compañeros muchas veces me desahogaba de todas mis tensiones hogareñas y trabajar entonces no me resultaba pesado.
 Todo depende también del ambiente que tenga el trabajo, si se trata de un lugar donde el equipo funciona, entonces será mucho mejor para todos. Todos trabajan cuando hay que hacerlo y relacionados unos con otros y si hay tiempo libre también es bueno compartirlos, la hora del café por ejemplo o la del almuerzo o ese ratito que todos le robamos al final de la última hora, porque ya lo damos por finalizado y entonces se produce como una especie de distensión del día, con charlas y risas y hasta chistes sobre lo que se hizo y lo que se hará mañana o lo que haremos al salir en nuestras casas.
 Por lo tanto, mi propia experiencia de años de trabajo me dice que no es tan tedioso hacerlo si uno sabe encontrarle la vuelta para que al final resulte un tiempo más o menos placentero y no una tortura diaria como lo vive mucha gente.
 Ya llueve copiosamente, los obreros se fueron todos. Y yo que hoy no trabajo creo que iré a tomarme una hermosa siesta. La tarde lluviosa hace que lo amerite.

viernes, 22 de julio de 2011

Historia del zapato femenino


Zapatos femeninos más modernos del mundo

Zapatos femeninos más antiguos del mundo
encontrados en una momia de 5.500 años

Un largo camino han recorrido los zapatos a través de todos los tiempos. Se pueden rastrear hasta 10.000 años antes de Cristo, al descubrirse, en un glaciar en el límite entre Italia y Austria, un cuerpo congelado en perfecto estado de conservación, que llevaba puestas unas botitas de cuero, con la piel hacia adentro y rellenas con líquenes que protegían del frío.

Cada época tuvo lo suyo; por moda o necesidad fueron creados los zapatos que la técnica y los conocimientos del momento, permitían.

En Egipto, el calzado se consideraba símbolo de poder y mando. Las mujeres de la corte del faraón usaban sandalias confeccionadas con papiro o fibras de palmera. Los pobres —desde luego— iban descalzos.

Las chinas vendaban fuertemente sus pies contradiciendo a la naturaleza, para que no les crecieran; de tal manera, los pies, cuanto más pequeños, eran una fuente de codicia erótica y merecían una más ventajosa unión matrimonial. Y esos pequeñísimos pies calzaban unos zuecos con plataforma que obligaban a un desplazamiento sinuoso y ondulante.

Los griegos, inventores del teatro, crearon los primeros tacos altos para elevar la altura de los actores, pero las damiselas usaban sandalias de cuero crudo que se trenzaban alrededor del tobillo y las piernas, hasta debajo de las rodillas.

Las mujeres romanas adaptaron el modelo griego y le agregaron color al cuero: rojo, amarillo, verde y blanco. Algunos diseños actuales —como las guillerminas—, se inspiran en el calzado del siglo V, como los encontrados en los mosaicos de la Catedral de Ravena.

Caminar por calles de tierra y piedras con tan precario calzado, debe haber sido sumamente incómodo. Por eso, la creatividad de los talabarteros y costureras fue aguzando el ingenio para complacer a su clientela femenina, que se quejaba de tales inconvenientes.

Es así como, en el siglo XII, se logra dar forma diferente al pie derecho del izquierdo, y en el siglo XIII aparece la suela.

La industria del calzado avanza y en 1272 se establece el gremio de los zapateros, uno de los primeros reconocidos en Inglaterra. El cuero que utilizaban —procedente de Córdoba, España— era de excelente calidad y estaba decorado a la manera del guadamecil árabe. Por eso, utilizando una deformación de la palabra Córdoba, a estos zapateros se los llamó corwainer.

A fines del siglo XIV, los zapatos eran en punta y se rellenaban con pasto o con pelo para obtener un andar más blando. Para ese entonces se habían suplantado las tiras y nudos como estilo de sujeción, por hebillas y pasadores.

El Renacimiento trae aires de cambio y se impone el calzado más ancho y las telas de colores.

A partir de 1540, las puntas redondeadas y los materiales lujosos fueron la moda obligada que sólo podían seguir las mujeres adineradas, ya que las telas tenían poca duración y había que renovar calzado muy seguido. Fabricio, el zapatero personal de María Tudor, le confeccionó en 1554, cerca de cincuenta pares de zapatos de terciopelo, estilo zapatillas de baile, botitas y chinelas forradas en seda roja.

En la literatura tradicional, el calzado tiene un significado simbólico. Antes de 1900, los pies de las damas eran sinónimo de castidad. Para muchos, el pequeñísimo zapato de cristal de La Cenicienta es un emblema de virginidad. El gato con botas, El Mago de Oz, La zapatera prodigiosa y tantas otras fábulas y leyendas, atribuyeron al calzado poderes mágicos. ¿Quién no recuerda el dramático final de Vicky, la heroína de Las zapatillas rojas, una bailarina que no puede controlar su calzado de baile y termina atropellada por un automóvil?

En un artículo insólitamente dedicado al dedo gordo, el escritor George Bataille comentó el papel que en España desempeñó el pie femenino durante el siglo XIX: “El simple hecho de dejar el pie calzado fuera de la falda era considerado indecente. En ningún caso era posible tocar el pie de una mujer, siendo ese hecho más grave que ningún otro.”

Pero es justamente a finales del siglo XIX cuando el acortamiento gradual de las faldas produce una explosión de creatividad en los diseños y materiales de confección del calzado femenino. Es allí cuando deja de ser un simple elemento para cubrirse los pies y caminar sin lastimarse y se convierte en un artículo decorativo y hasta de seducción.

El siglo XX liberó al pie del pudor y los zapatos femeninos asomaron su empeine bajo las faldas. Las cocottes de París impusieron los zapatitos de cordobán abrochados, las botitas rusel de distintos colores y las polacas, de taco muy alto, con una caña que llegaba a la media pierna, que solían tener veintidós botones y formaban parte de la vestimenta exigida por los libertinos junto a la lencería negra y el pelo suelto.

La Goulue (la golosa), conocida bailarina del Follies Bergère y modelo de Toulouse-Lautrec, impuso una moda que hizo época: obligaba a su amante, el Gran Duque Alexis, a que bebiera champaña de su zapato.

Entre 1906 y 1914, en la Argentina, Madame Paquin pone de moda los zapatos para bailar tango, de color naranja y con tacones. Al mismo tiempo, se acorta la pollera de manera dramática.

Si bien los tacos altos y las plataformas de hasta 70 cm —como los chadines de Venecia del Renacimiento— hubo en todas las épocas, el taco más femenino y seductor de la historia es el “aguja” que nace de la mano de Dior en los 50 y obliga a los fabricantes de medias de seda a inventar el complemento ideal, que haría temblar de pasión a los señores de la época: las medias con talón en punta y costura realce.

Marilyn Monroe decía: “No sé quién inventó los tacos altos. Pero todas las mujeres le debemos mucho a esa persona.” Y era cierto; gran parte de su erótico contoneo de caderas se debía al andar con tacos de diez centímetros.

La industria del cine no dejó de explotar el fetichismo del calzado, y cuando Luis Buñuel eligió zapatos con hebillas cuadradas de plata para Catherine Deneuve, que era la protagonista de Belle de Jour, estaba enviando señales muy claras que simbolizaban la doble vida de la mujer de la historia —dama de día y cortesana de noche—, dado que las hebillas son usadas tanto por los mozos con librea como por los altos mandos eclesiásticos. Y Federico Fellini hace que, en su película La dolce vita, Anita Eckberg, en su papel de libertina, arroje sus zapatos a la Fontana di Trevi.

El arte no quedó exento de la atracción que provoca el calzado femenino en los hombres. Salvador Dalí prefería a Gala desnuda, pero con zapatos. Ese fetichismo lo plasmó en una obra que consiste en un zapato de taco alto en cuyo interior hay una copa de leche.

De cuero crudo, de tela, bordados con hilos de oro, con tacos o sin ellos, recamados con pedrería o lisos... los zapatos femeninos han pasado por todas las modas y todas las tendencias. Sin embargo, siempre queda algún detalle nuevo para el asombro y la seducción.

Y así continuará siendo, para beneplácito de damiselas y de fabricantes de calzados, a menos que el avance del efecto invernadero transforme nuestro mundo en un desierto de arenas imposibles, regresando así —¡Dios no lo permita!— a primitivas costumbres, que obliguen a las mujeres a caminar descalzas.
 
De Tela de rayón

Inicio

Iniciar un blog que tiene como nombre Blog sin nombre, implica por lo menos el desafío de desentrañar este juego de palabras, si es que lo fuera...
 ¿Qué es un blog sin nombre? Un sitio donde se puede escribir cualquier cosa, y donde uno puede levantar vuelo en libertad porque nada nos ata, nada nos comprime, nada nos presiona para escribir éste o aquél tema.
 De hecho esto puede darse en cualquier otro tipo de blogs, aquellos que se llaman "De todo un poco" por ejemplo, o "De aquí, de allá y de mi abuela también" o quizás "Recuerdos del pasado", es infinita la cantidad de nombres que puede dársele a un blog abierto a todos los temas.
 Pero éste tiene dos sentidos o uno solo en dos, se llama "Blog sin nombre" que a la vez significa que no le he querido poner nombre y al fin...se lo he puesto, de hecho está escrito en la cabecera.
Entonces la pregunta es: Tiene o no tiene nombre este blog? Ja ja!! Parece el cuento de la buena pipa que me contaba siempre mi papá!
 Y en definitiva,  importa acaso si tiene o no nombre?,  importan los temas que trataré? o las imágenes que subiré? lo cual no siempre puede ser que lo haga, no importa nada de eso para mí ahora.
 Para mí, ahora, sólo importa que abrí un nuevo blog y que con esto se abren nuevas posibilidades de expresión a través de este medio virtual que es la blogósfera que hasta ahora me ha dado sólo satisfacciones.
 Esta fue mi primera entrada, no tengo la menor idea de qué se tratará la próxima, sólo espero disfrutar de ella cuando lo haga como me ha pasado con este inicio.